Crear tu propio rincón de meditación en casa

El ritmo de la vida actual, para casi todos nosotros, genera mucho estrés y a penas nos deja tiempo en el día para simplemente parar. A veces, sencillamente no lo hacemos, porque no tenemos el lugar adecuado en nuestro propio hogar.

Practiquen la meditación. Es algo fundamental. Una vez que se la disfruta, ya no se la puede abandonar, y los beneficios son de inmediatos – Dalai Lama –

Lo cierto es que sólo el hecho de saber que tienes un espacio para ti, te alentará a buscar unos minutos al día (por pocos que sean) para encontrarte contigo mismo. Y si no, haz la prueba: busca un pequeño espacio en el salón o el dormitorio (o donde prefieras, la escasez de metros cuadrados no debe ser un impedimento) en el que te asegures ese momento de intimidad y tranquilidad.

No pienses que necesitas una gran sala o que debes perder una habitación, solo tienes que disponer de los elementos adecuados y así, casi en cualquier rincón podrás y tener tu oasis de tranquilidad.

El primer paso para crear tu espacio, es centrarse en el propósito que tienes para este espacio. Pregúntate lo siguiente: ¿Lo voy a utilizar únicamente para meditar?, ¿para hacer yoga?, o ¿también lo voy aprovechar para disfrutar de un rato de lectura y tomarme un te?

Tener claras las respuestas a estas preguntas, te ayudara mucho a la hora de elegir el sitio adecuado y tomar la decisión de que elementos incorporaras.

Ahora que tienes claro cuál es el propósito de este lugar, búscale un sitio que reúna las condiciones adecuadas.

Crear un espacio ideal para la meditación no es tan complicado, simplemente necesitarás unos detalles que ayuden a crear esa atmósfera tan mágica y especial.

Elegido el lugar, viene la parte más entretenida: darle forma. Y sobre esta cuestión, no intentes replicar a imagen y semejanza otros espacios. Solo busca imágenes como fuente de inspiración para reflexionar sobre lo que a ti te identifica y, sobre todo, te hace sentir bien.

Ahora que tienes claro para que utilizaras ese espacio, busca el lugar idóneo que reúna las condiciones adecuadas.

  1. Si va a meditar, apenas necesitaras un espacio, un pequeño altar donde reunir tus elementos esenciales, y un cojín, MAT o alfombra para acomodarte. Olvídate de ventanas que distraigan tu atención. Si sientes que necesitas contacto con la naturaleza, coloca una planta o flores.

2. Para hacer yoga, necesitaras un espacio libre suficiente para poder realizar asanas y mudras favoritos. Este espacio deberá tener ventilación.

3. Simplemente un sitio para relajarte, busca un pequeño mueble donde colocar una vela, dejar un libro o para disfrutar de un té. Rodéate de decoración que más te inspire. Coloca plantas y sitúate en un lugar donde haya fuente natural de luz.

Lo verdaderamente esencial, es que debes asegurarte que sea un lugar donde nadie te podra molestar. Si bien no es necesario que sea exclusivo para ti, pero quién viva contigo debe comprender que es tu pequeño santuario; y que de vez en cuando te refugiaras en él.

Da lo mismo, cual es la finalidad del espacio al momentos de decorar, solo debes saber que debes conseguir que el conjunto de espacio que estas creando, te transmita armonía y tranquilidad.

Tú puedes elegir la decoración que más te guste, pero seguir un estilo determinado, te resultara más fácil. Acá hay algunas ideas:

Estilo Tibetano: Evocarel misterioso Himalaya con sus altas cumbres, templos fabulosos y banderas de oración al viento, puede resultar inspirador.Para conseguir este estilo solo debes los complementos adecuados; un “Thangka” o un nudo infinito en la pared, un cuenco tibetano o cualquier otro objeto ritual tántrico servirá a la perfección.

Estilo Zen: El zen es otro estilo muy popular en estos casos. Potente y simple, que huye de o recargado. Para lograrlo, utiliza colores neutros y pocos adornos, aquí menos es más. La filosofía japonesa te sugiere solo colocar una única flor alejada. También son buena idea los bonsái, tallos de bambú o cualquier otra planta de interior. Un Karesanshui zen (jardín seco japonés) sería perfecto, ahora puedes encontrar miniaturas que vendrá excelente a tu espacio. Finalmente, una pintura o caligrafía Tradicional China o japonesa, sobre seda, papel o piedra; remataran este estilo de decoración.

Estilo Hindú: Ideal para yoga, pero que también puedes utilizar para meditar. Este estilo se encuentra en el polo opuesto del estilo zen, Aquí lo recargado y colores mandan. Adornos de pared como mándalas, estatuas de deidades hindúes, o imágenes de gurús son algunos de ejemplos.

Estilo Árabe: Este estilo puede ser igual de apropiado. Un estilo “las mil y una noche” puede ser ideal para reforzar la idea de oasis y remanso de paz. Aquí si tienes opción, recurre a una fuente de agua, una pequeña fuente son imprescindible.

Por último, decidido ya el uso que le vas a dar a tu espacio, encontrada la ubicación y escogido el estilo de decoración, te toca elegir cada elemento. Para ello, puedes utilizar la técnica de los cinco sentidos. No olvides que meditar no se trata de bloquear los sentidos, sino de ser más consciente de lo que nos rodea acallando los ruidos interiores y exteriores.

Busca un elemento que refuerce tus sentidos sin llegar a distraerte, vamos uno por uno:

  1. VISTA: Para estimular este sentido, tienes que encontrar la decoración adecuada que tenga sentido para ti. Emplea una figura decorativa de buda o del santo o deidad que te inspire. Las plantas y las flores, pueden llevar mucha carga de significado, puedes experimentar con ellas también. Finalmente, escoge bien la iluminación. A parte de la luz natural que puedas tener, es casi más importante la artificial, pues seguramente acudirás a tu espacio muchas veces de noche. Lo mejor es emplear luces tenues y cálidas, mejor amarillo y naranja suaves. Huye de luces blancas y rojas que sin darte cuenta subirán tu nivel de alerta. Un buen consejo seria utilizar lámparas de sal del Himalaya. Además de la luz suave que irradian, muchos afirman que tienen efectos beneficiosos sobre la salud de las personas y sin lugar a dudas, ayudan a crear una atmosfera cálida y de tranquilidad.

2. OIDO: No te obsesiones con el silencio, busca sencillamente eliminar el ruido, tanto como si dispones de un lugar silencioso como si no, fomentar un estado de bienestar se puede conseguir muy bien a través de los sonidos.

El silencio es el ruido de las cosas que no escuchamos”                                                                                                         – Provervio Chino   

Hay personas que utilizan grabaciones para ayudar a la meditación, o que escuchan música suave y relajante de fondo, y para meditaciones más          profesionales puedes adquirir una campana de meditación o un cuenco cantor tibetano.                                             

3. TACTO: Estimúlalo con los tejidos con que estés en contacto, ya sea una alfombra, un MAT o un cojín. Otra cuestión importante a la hora de crear tu rincón de meditación en casa es que éste sea confortable. Los cojines de suelo, pufs y otros asientos para meditar son esenciales aunque hay quienes con una alfombra les basta. Una vez más, piensa en tu comodidad y así evitarás posibles distracciones mientras meditas. También puedes adquirir un Japa Mala, (también conocido como rosario budista). Otra opción la puedes encontrar en las piedras. Para sostenerlas en las manos mientras meditas o lees. Sin embargo, este tema da mucho de sí, y no todas las piedras son iguales. Como consejo, te diría que busques bien y no te confíes de cualquier piedra, escoge aquella que cuyo color y forma te agraden, y con cuyo simbolismo o propiedades te veas más identificado. Lo ideal además, es que conserve bien la temperatura y no se caliente rápidamente al tacto.

4. OLFATO: No descuides este sentido; inciensos aromas esenciales, velas aromáticas son potentes inductores de estados e relajación. Por ejemplo, aunque el incienso es un buen aliado para propiciar un estado de relajación, quizás a ti te funcione mejor el aroma de unas flores, una especia o el de una vela aromática. Ante la duda, prueba tantas veces lo necesites hasta dar con esa fragancia que conecta contigo.

5. GUSTO: Quizás creas que no es relevante, pero puede serlo. ¿o acaso nunca has hecho un paréntesis en el día por una taza de café o té? Para el rato de meditación que dedicaras no puedes interrumpirlo, así que hasta un vaso de agua fresca puede valer, antes de iniciar este proceso.

No tengas miedo de cambiar un poco de vez en cuando, tal vez algún día te encuentras con algo que llama poderosamente tu atención, no tiene ni siquiera que estar a la venta, se puede tratar de una roca o simplemente una rama. Sea lo que sea, incorpóralo en tu espacio de meditación y úsalo como punto focal por un tiempo, a ver qué tal.

Anímate a crear un pequeño altar lleno de, inciensos, velas, figuras budistas, piedras energéticas ….. y descubre su poder como bálsamo anti-estrés.

Y aunque elegido y acondicionado el espacio podría ser suficiente, son los detalles los que nos ayudan a conseguir nuestro toque personal. Una lámpara de sal, un cuenco tibetano, piedras y gemas, una figura de buda… Escoge aquellos elementos que te inspiren o transmitan algo especial y recuerda: no necesitas que tu rincón para meditar sea perfecto para que tenga todo lo que necesitas.

Al final, el resumen es que tienes que seleccionar lo que funciona para ti, sin miedo aprobar cosas diferentes en distintas épocas del año.

Si estas buscando decoración para tu lugar de meditación, aquí podrás encontrar eso que buscas y se conecte con tu estilo.

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