La Meditación y el uso de Malas

La meditación es una práctica en la cual el individuo entrena la mente o induce un modo de conciencia, ya sea para conseguir algún beneficio o para reconocer mentalmente un contenido sin sentirse identificado con ese contenido,1 o como un fin en sí misma.
El término meditación se refiere a un amplio espectro de prácticas que incluyen técnicas diseñadas para promover la relajación, construir energía interna o fuerza de vida y desarrollar compasión, amor, paciencia, generosidad y perdón. Una forma particularmente ambiciosa de meditación tiene como fin conseguir sostener la concentración en un punto sin esfuerzo, enfocado a habilitar en su practicante un estado de bienestar en cualquier actividad de la vida.
La meditación toma diferentes significados en diferentes contextos; ésta se ha practicado desde la antigüedad como un componente de numerosas religiones y creencias, pero la meditación no constituye una religión en sí misma. La meditación normalmente implica un esfuerzo interno para autorregular la mente de alguna forma.
Normalmente se usa para concentrar la mente y aliviar determinadas condiciones de salud o psicológicas, tales como la presión alta, depresión, y ansiedad. Puede hacerse sentado, o de una forma activa, por ejemplo, los monjes budistas practican la atención en todas sus actividades del día a día como una forma de entrenamiento mental. Esta práctica tiene como fin último lograr un estado de paz total a través del control de los pensamientos y las emociones. Algunos tipos de meditación permiten el uso de rosarios u otros objetos rituales para recordar o seguir algún aspecto del entrenamiento.
Si practicas meditación con frecuencia, te puedes haber fijado en que algunas de las personas que también lo hacen (compañeros o profesores) llevan unos collares o pulseras enrolladas en la muñeca que luego utilizan cuando se ponen a la faena de meditar.
Pues esos “collares” son malas, que a veces también se les conoce con el apellido de mala budista o tibetano. Aunque parezcan un elemento sencillamente estético, encierran un significado bastante más profundo y además pueden ser de cierta utilidad durante la práctica de la meditación. Al igual que cuando practicamos asanas en yoga nos podemos ayudar de algunos accesorios de los que el ejemplo más evidente sería la esterilla, el mala sería el equivalente en cuanto a la meditación.
Los malas están formados por 108 cuentas (aunque los hay de 27 y 21 para usarlos en meditaciones más cortas). Se han utilizado en el budismo y el hinduísmo desde hace cientos de años (aunque sea en la última década, con todo el boom yóguico, cuando se han puesto de moda en occidente) y de hecho el tradicional mala de semillas de Rudraksha data del siglo X.

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